Tu garganta y como cuidarla

Estamos en una época del año con clima cambiante. Tanto el otoño como la primavera son épocas en las cuales las temperaturas cambian drásticamente, del día a la noche o de los sitios de interior a los espacios exteriores. Esto supone un trabajo extra para nuestras defensas, las que tienen que combatir aquellos agentes externos que nos debilitan.

Además, hay partes de nuestro cuerpo que pueden ser más sensibles a estos cambios drásticos de temperaturas, una de estas partes es, sin lugar a dudas, nuestra garganta.

La garganta o faringe es un elemento que, además de pertenecer a distintos sistemas de nuestro cuerpo, se ve expuesta a múltiples agentes externos que pueden hacer que la misma, enferme siendo un verdadero fastidio para nuestra vida diaria.

Pero, vayamos paso a paso y descubramos una de las partes de nuestro cuerpo, que con ciertos cuidados, solo nos debería brindar alegrías.

¿Partes de la garganta?

En este artículo, en la sección anterior, ya hemos desvelado una de las partes de la garganta pero debemos entrar un poco más en  materia, para ser conocedores de nuestra garganta y de sus componentes.

La garganta o faringe es una oquedad tubular que nace en la parte posterior de la cavidad nasal para terminar en el cuello, donde comienzan el esófago y la tráquea. Este tubo se divide, para su estudio y entendimiento, en tres secciones bien diferenciadas:

  • Nasofaringe
  • Orofaringe
  • Laringofaringe: esta parte también conocida como hipofaringe.

¿Qué otras partes del cuerpo están relacionadas con la garganta?

Otras partes que están íntimamente relacionadas con la garganta son:

  • La cavidad bucal constituida por:
    • Dientes
    • Lengua
    • Paladar duro
    • Paladar blando
  • La trompa de Eustaquio: que es un tubo que está en cierta medida conectado con las cavidades auditivas y los distintos componentes del oído.
  • La epiglotis: cuya función principal es bloquear o permitir la entrada de aire o alimentos, a la tráquea o al esófago respectivamente.
  • Laringe: elemento esencial del aparato fonador.

Como podemos ver, algunos de los elementos que conforman la comúnmente denominada garganta, los cuales hemos descrito brevemente en las secciones superiores, pertenecen a distintos sistemas del cuerpo humano. Más concretamente algunos de los elementos de la garganta pertenecen al sistema digestivo, respiratorio y muscular. Esta última referencia al sistema muscular se hace, ya que la garganta, mayoritariamente, no deja de ser un conjunto de músculos que nos ayudan en las distintas actividades a las que el cuerpo se enfrenta a diario.

Una vez tenemos un esquema esencial de la garganta en nuestra mente y hemos identificado la función de cada uno de los elementos de nuestra garganta, pasaremos a ver cómo podemos cuidar la misma, para que aquellos agentes externos que a diario intentan dañarla, fallen en su intento y gocemos de una garganta siempre sana. Pero antes que tipo de afecciones pueden afectar a nuestra garganta.

Afecciones de la garganta

Molestia garganta
Molestia garganta

Dependiendo del mal que aqueje a nuestra faringe, trataremos nuestra garganta de una forma u otra. Siempre deberemos consultar con nuestro médico para que nos prescriba, aconseje y guie en aquellas medidas a tomar para el cuidado de nuestra preciada garganta o de la sección afectada de la misma, para mejorar con la mayor celeridad posible.

La garganta normalmente aqueja las siguientes infecciones, inflamaciones o anomalías:

  • Infección viral: las distintas partes de la garganta se ven afectadas por un virus que las irrita. Esto hace del uso de la faringe, o de alguna de sus partes, algo desagradable, molesto, o incluso doloroso.
  • Alergias: secreción excesiva de mucosidad o lagrima, ante la reacción de un elemento externo que irrita nuestras mucosas lacrimanales, nasales, e incluso, dentro de estas, las nasofaringales.
  • Infecciones por la bacteria estreptococo: encontramos dos tipos importantes de esta bacteria, el grupo A y B. Nos centraremos en el grupo A, ya que el B causa infecciones de otro tipo (como infecciones de orina, piel, sangre y, en algunos casos, neumonía) Al ser el estreptococo una bacteria, infectara la zona en la que se encuentre, pudiéndose producir una inflamación de las amígdalas, irritación y rojez de la faringe y aparición de masas blanquecinas en la misma.
  • Reflujo gastroesofágico: una de las válvulas del esófago no bloquea bien los flujos gástricos, los cuales ascienden a través del esófago (tubo que transporta la comida en el proceso de deglución desde el final de la faringe hasta el estomago) produciendo irritaciones en el mismo, e incluso en algunas partes de la garganta.
  • Amigdalitis: inflamación de las amígdalas, que son unas masas de tejido a ambos lados de la parte posterior de la garganta. Las amígdalas son parte esencial del sistema linfático y por tanto de nuestro sistema inmune, el cual nos protege de infecciones y controla el balance de fluidos corporales. La amigdalitis normalmente es causada por una infección viral.
  • Faringitis: inflamación de la faringe, lo que puede causar ronquera o perdida de voz. Esto supone una gran molestia en nuestro día a día por la utilización constante de nuestro aparato fonador en nuestra vida diaria.
  • Crup: es una inflamación de las cuerdas vocales (laringe) y la tráquea (tubo parte del sistema respiratorio). La gente que padece Crup muestra fatiga o dificultad en el proceso de respiración, tos seca y ronquera entre otra sintomatología.

Cuidados de la garganta

Entonces, si nuestra garganta está expuesta a tal diversidad de afecciones ¿Cómo podemos cuidarla?

Hay  multitud de procedimientos para cuidar nuestra garganta, sin tener que utilizar, en primera instancia, los farmacológicos. Pero, como siempre aconsejamos desde prisaediciones, debéis consultar con vuestro médico, siempre que veáis que no os encontráis en vuestro estado más óptimo de salud.

Algunos de los cuidados que podemos suministrar a nuestra garganta, y de los que la misma se puede beneficiar pueden ser:

  • Agua salada: hacer gárgaras con agua salada, proporciona a nuestra garganta un efecto antiséptico natural recomendable. Pondremos media cucharada de sal en agua caliente (la cual no debe estar muy caliente) Una vez que se haya disuelto la sal y el agua este templada procederemos a hacer gárgaras y a expulsar el agua con sal esputándola o escupiéndola. No es recomendable tragarse dicho agua. Además este procedimiento no es recomendable practicarlo en niños ni en ancianos.
Infusión
Infusión
  • Miel, limón y agua: Al igual que hacemos gárgaras con agua salada, podremos hacerlas con miel, limón y agua. En un vaso de agua caliente diluimos una cucharada de miel y el zumo de un limón. Procederemos igual que con las gárgaras de agua salada. Este procedimiento no está recomendado para niños, a los que deberéis llevar a su pediatra para un mejor diagnostico, valoración y tratamiento.
Miel
Miel
  • Infusiones de jengibre: las infusiones de jengibre nos ayudarán a desinfectar, suavizar y, por ende, mejorar, aquella parte de la faringe que se encuentre afectada. Procedimiento no recomendado en niños.
  • Infusiones de erísimo: también conocida como la planta de los cantantes, el erísimo ayuda a suavizar la faringe y la laringe, permitiendo así que nuestro aparato fonador esté a pleno rendimiento.
  • Infusiones de tomillo: otra de las plantas que suavizan la faringe y mejoran su fortaleza para combatir los agentes externos que la irritan, inflaman o infectan. Si deseáis conocer como utilizar el tomillo para nuestra salud y sus contraindicaciones, no os perdáis el siguiente artículo: Beneficios, propiedades y contraindicaciones del Tomillo
  • Propóleo: antibiótico natural que nos ayuda a desinfectar la zona de la faringe irritada. Siempre antes de comenzar a consumir cualquier sustancia, debemos ponernos en contacto con nuestro medico de referencia. Si deseáis conocer los beneficios del Propóleo para nuestra salud y sus contraindicaciones, no os perdáis el siguiente artículo: Propóleo, un aliado para nuestra garganta, conoce sus beneficios
  • Agua templada: aunque os recomendamos que toméis infusiones, el agua que bebáis debe estar templada y no caliente. En contra de lo que comúnmente se cree, cuando el agua está muy caliente en las infusiones no calma la irritación, si no que es posible que irrite la zona más de lo que en un principio estaba.
  • Beber mucho líquido: hay que beber mucho líquido para evitar la deshidratación y para mantener bien hidratadas las zonas de nuestra faringe que estén irritadas.

En conclusión…

Como podéis ver, mantener nuestra garganta en plena forma no es tarea difícil. El problema es que siempre nos acordamos de nuestra faringe cuando nos duele, pero siguiendo algunas de las recomendaciones que encontráis en este articulo y siempre bajo supervisión médica, podréis evitar un alto porcentaje de las afecciones que afectan a nuestra preciada garganta, sin la cual, como habéis podido comprobar, no podríamos llevar a cabo multitud de procesos en nuestro cuerpo, ya que nuestra faringe forma parte de diversas funciones del mismo.